Albert Einstein nació en Ulm, Alemania el 14 de marzo de 1879 y murió el 18 de abril de 1955 en Princeton, Estados Unidos, a raíz de una hemorragia producto de la rotura de su arteria aorta. Einstein deseó que sus restos fuesen cremados, pero los médicos patólogos que realizaron la autopsia, Thomas Harvey y Henry Abrams le extrajeron el cerebro y los ojos para ser estudiados, con la autorización del médico personal del científico Guy Dean.
La familia se enteró posteriormente y accedió a que el médico Harvey los conservara, en tanto solo se utilizaran con fines científicos.
En 1985, la médica Marian Diamond, de la Universidad de California en Berkeley (Estados Unidos), publicó en la publicación "Experimental Neurology", que estudios anatómicos de partes del cerebro de Einstein mostraron que poseía un número mayor al promedio de células glial, justo en las áreas del hemisferio izquierdo en donde se controlan las habilidades lingüísticas y matemáticas.
LONDRES Fuentes ANSA y Diario
ClarínEn 2007, un equipo de científicos suizos dio una explicación sobre la brillante inteligencia del físico Albert Einstein, considerado el científico más importante del siglo XX, padre de la teoría de la relatividad.
Los expertos de la Universidad de Lausanne, en Suiza, dirigido por Andrea Volterra, investigaron células especializadas conocidas como
"células glial", que antes se suponía que sólo mantenían vinculadas a las neuronas.
Sin embargo, los científicos suizos descubrieron que dichas células juegan un rol crucial en la actividad mental.
Según la investigación que realizaron, las células glial son encargadas de
nutrir las neuronas pues transportan calcio a las neuronas vecinas, controlan los mensajes que las circundan y ayudan a construir conexiones, lo cual les permite formar estructuras cerebrales más complejas.
Según ese estudio, la única diferencia entre el cerebro de Einstein y el de otros doctores muertos de su misma edad, era el gran radio de células glial alrededor de las neuronas.
"Sabemos en base a estudios con animales que a medida que se avanza en la escala de invertebrados a otros animales y primates, cuando aumenta el nivel de inteligencia, lo mismo ocurre con el radio de las células glial alrededor de las neuronas", declaró el profesor Volterra, cuya investigación fue publicada en la revista Nature Neuroscience.
Por su parte, John Stein, psicólogo de la Universidad de Oxford, en Inglaterra, afirmó que el estudio de Volterra y su equipo "ha hecho cambiar dramáticamente el entendimiento del rol que juegan las células glial en el cerebro".
"Sin embargo, cómo estas células influencian los niveles de inteligencia mismos, o si lo hacen de algún modo, está muy lejos de ser algo claro", agregó.
Por las dudas no estaría mal pedirle al médico que incluya un recuento de células glial, la próxima vez que nos hagamos un chequeo, O mejor no, no sea cosa que no encuentren ninguna y nuestros alumnos comiencen a decir:
¡con razón!, ¡que querés!
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